Disciplina Positiva España
Educar con Cariño y Firmeza a la vez. Relaciones basadas en el respeto mutuo
necesitais mantener el vínculo

Necesitáis mantener el vínculo

Puerperio. Dudas. Lactancia si o no. Falta de sueño. Virus. Más dudas. Apego sin conciliación. Rabietas. Adaptación escolar. Más virus. Deberes. Amigotes. Pre-adolescencia. Muchas más dudas. Adolescencia. MIEDO. Necesitáis mantener el vínculo

En todo el proceso de acompañamiento de nuestros hijos a lo largo de su desarrollo nos encontramos con muchos obstáculos en forma de fases de crecimiento, de retos nuevos, de imprevistos. La vida misma.
Por eso decir que la maternidad/paternidad es el “trabajo más difícil del mundo” se queda corto.

Al convertirnos en padres nos hacemos responsables de otra vida, con todo lo que eso conlleva. Aún estamos intentando domar la nuestra y se nos presenta el desafío de guiar una nueva, de solucionar, de proteger, de ser intachables cuando no sabemos qué hacer…

Y a lo largo de todo ese camino encontraremos también mucho amor, muchos momentos felices que nos recordarán por qué ha valido la pena cualquier sacrificio, cualquier cuesta arriba.

Es en esos momentos de paz en los que entiendes por qué llego el segundo, incluso el tercero! Esa inexplicable sensación de plenitud al verlos felices compensa cualquier lágrima, ojera, estría, arruga o cana. Nos recargan el alma con cada carcajada, con cada mirada… Porque en momentos de lucidez comprendemos que no son ellos los culpables de esas marcas visibles del paso del tiempo, sino que son el bálsamo que nos mantiene con vida, que nos da la fuerza para continuar cuando todo está perdido. A pesar de todas las tempestades, nos dan luz.

Por eso, pase lo que pase, el mejor truco para ayudarles a crecer, a desarrollar su potencial, para acompañarles de la forma más respetuosa y responsable del mundo es : MANTENER EL VÍNCULO.

No hay nada más poderoso, nada más firme y seguro que el vínculo con la familia.

Educar a nuestros hijos no debe en ningún caso romper o deteriorar la relación con ellos.

necesitais mantener el vínculo

Necesitáis mantener el vínculo

Si nuestras herramientas educativas nos alejan de ellos, si por ayudarles con los deberes acabamos discutiendo, si por un tatuaje dejamos de hablarnos, replantéate tu técnica…
No hay nada más importante que la conexión que establezcas con tus hijos. NADA. Si quieres sembrar la confianza y el respeto mutuos lo primero que has de perseguir es que nada ni nadie os aleje.

Es nuestra obligación adquirir las herramientas suficientes para ser capaces de educar sin dejar de lado ese contacto indivisible.

El AMOR al fin y al cabo. Porque es obvio que el cansancio mella, la paciencia se agota y los recursos a veces no son suficientes, pero es más difícil reparar un vínculo roto que esperar a calmarse para hablar del orden o de los deberes.

El “es por tu bien” y “quien bien te quiere te hará llorar” tiene la misma base que “la letra con sangre entra” y no. No mil veces. Lo único que entra con sangre es el miedo, es el odio.
Lo único que conseguimos GANANDO a nuestros hijos, es alejarnos de ellos.

Es cometer la irresponsabilidad de dejarlos COMPLETAMENTE SOLOS. Porque cuando seas para ellos el pesado o la mandona, no van a recurrir a ti cuando tengan un problema.
No van a ver en ti ese ancla, ese faro. Tendrán miedo de que les castigues, de que les culpes. Preferirán perderse a asumir que te necesitan.

Educamos con la perspectiva del AHORA como si nuestros hijos fueran de papel, de un material que se puede doblar, pintar o arrugar de forma rápida y fácil. NO.

Nuestros hijos son de una madera noble, que crece buscando luz. Que se deforma si no tienen día a día la ración de cariño y de respeto que necesitan para convertirse en ese árbol sano y fuerte.
Las raíces de su vida son y siempre serán el vínculo indivisible con sus padres. Si las raíces enferman, los frutos no llegan, el árbol no crece.

Cuando dudes, cuando no tengas fuerza, cuando todo se ponga cuesta arriba vuelve atrás. Al día que os conocisteis. Que oliste su piel por primera vez. Al momento mágico en el que empezó todo. Mírale a los ojos sin olvidar aquel milagro, que aunque ahora de portazos, te ignore o te rete, es esa criatura que te innundó el corazón, que te enamoró, está ahí dentro.

Esa unión sagrada repara TODO. No la pierdas. No la rompas. Te hará falta conservarla para los momentos en los que nada funcione, cuando lo único que tengas para dar es un abrazo… Cuida el vínculo y todo será mucho más fácil.

María Soto

http://educabonito.com

Afrontar el inicio de la escuela desde la disciplina positiva

Se acerca a pasos agigantados el inicio de las rutinas escolares y muchos niños se incorporan por primera vez a centros infantiles o colegios durante esto próximos días.

Para grandes y pequeños es una situación complicada, ya que los pequeños muchas veces muestran signos de incomodidad ante la nueva situación y a los papás también les cuesta mucho gestionar este proceso de cambio y surgen en ellos sentimientos encontrados. Papás y mamás que saben que es una opción decidida, pero que se dan media vuelta al despedirse de sus hijos con la lagrimita en los ojos y que se pasan los primeros días pegados al teléfono y al reloj para rescatar a sus cachorros ante la primera señal de socorro.

No podemos obviar que los niños menores de 3 años, siguen teniendo muchísimo arraigo en sus principales referentes con los que han sido cuidados desde su nacimiento: padres u otros familiares. Y no es de extrañar, que se muestren incómodos cuando los pierden de vista para entrar en un ambiente nuevo, con nuevos referentes y muchos niños que no conocen, como ya os expliqué aquí. Es lícito que si el niño no está cómodo le permitamos que exprese de manera natural sus sentimientos, es sano que pueda llorar, o enfadarse, si nosotros estamos a su lado y ponemos nombre a sus emociones sin bloquearlas.

A los adultos nos cuestan los cambios, somos los primeros a los que nos cuesta salir de nuestra zona de confort y ante situaciones nuevas y pese a nuestra maleta de experiencias acumuladas, no podemos evitar sentir ciertas tensiones cuando estamos en ambientes nuevos, con personas nuevas y cuando se esperan de nosotros competencias nuevas.

Entonces, imaginaros ahora lo que le puede costar a un niño, cuyas experiencias están por construir y está en pleno aprendizaje de sí mismo y su entorno. Por eso, tenemos que entender que el tiempo que va a necesitar para acomodarse a la nueva situación va a ser mayor y va a necesitar que le acompañemos con mucho amor.

Afrontar el inicio del curso con Disciplina Positiva

Afrontar el inicio del curso con Disciplina Positiva

No obstante, hoy no os quiero hablar de la adaptación que tiene que hacer el niño (como protagonista en exclusiva) a la incorporación al centro escolar, porque esto no es nuevo y no debe recaer sobre él todo el peso de la situación. Sabemos, que los adultos cuando nos incorporamos a un nuevo empleo o una nueva situación personal también necesitamos nuestro tiempo, pero la sutil diferencia es que en el caso del niño el tema es cosa de varios protagonistas y no sólo él tiene la responsabilidad en el proceso. Nuestro papel de padres es educar a nuestros hijos y en casos como estos es cuando tenemos una oportunidad de oro de ponernos en marcha.

Hoy os quiero hablar desde la disciplina positiva de algo que quizás cambie de manera sustancial cómo viven esta situación padres e hijos.

Y es que la neurociencia nos pone de manifiesto que la corteza prefrontal, el lugar donde se gestiona el control de nuestras emociones no se desarrolla por completo hasta los 30 años de edad, por lo que cualquier persona menor de esa edad tiene las emociones a flor de piel y no las puede controlar al 100% dando lugar con mayor facilidad a respuestas no del todo racionales ante situaciones complicadas.

También sabemos que en nuestro cerebro medio existen unas neuronas espejo, dichas neuronas, nos permiten aprender por contagio de emociones, de manera que cuando nosotros observamos la reacción emocional de una persona, se activan los mismos circuitos cerebrales que si nosotros la estuviésemos viviendo.

Este hecho nos indica el gran papel que tenemos los padres en modelar las emociones de nuestros hijos, por ello desde aquí quiero abrir una lanza para que los papás y mamás que en estos días van a acompañar a sus hijos al cambio de iniciar la escolarización, muestren actitudes positivas de cariño, confianza y seguridad ante sus hijos. No debéis olvidar que si habéis llegado hasta aquí es que ha sido una opción, pensada, meditada y dónde habéis elegido lo mejor para vuestros hijos, para vosotros y para vuestra situación, transmitidlo a los niños.

Así pues, si nosotros mostramos nuestra actitud ante el cambio de una manera positiva, nuestros hijos contagiaran sus neuronas con una predisposición también positiva y vivirán esa situación de una manera más receptiva. Porque si tú, su referente, le transmites calma, él o ella se sentirán en calma y todo fluirá más fácilmente.

Entonces familias, abrid bien las antenas para conectar con la frecuencia de las neuronas espejo de vuestros pequeños y vivid esta experiencia en armonía y disfrutando del maravilloso aprendizaje que nos ofrecen los procesos de cambio.

Clara González

http://www.mamilatte.com

Si estás pensando en quitarle el chupete a tu peque quizás te ayude leer mi experiencia.

Muchos pasamos por esta fase en la que nos planteamos que ya ha llegado el momento de ayudar a nuestros hijos a que se deshagan del chupete.

A veces nos lo planteamos por la gran dependencia que algunos bebés tienen hacia este objeto, otras veces por que creemos que está resultando un obstáculo para el desarrollo del habla, y en otras ocasiones para evitar posibles problemas con la dentición.

Bueno, yo tengo mi particular visión sobre este asunto porque en casa tengo un niño que nunca quiso chupete pero que a los 6 meses comenzó a succionarse el dedo y a día de hoy sigue con ello cuando necesita relajarse y tengo otro niño que utilizó el chupete y que yo se lo quité un par de meses antes de que cumpliera tres años.

Me gustaría explicarte mi experiencia en los dos casos, puesto que sobre uno de ellos no tengo control (no puedo quitarle el dedo y no me parece respetuoso utilizar todo tipo de productos para  embadurnar su dedo y que tenga mal gusto) y sobre el otro sí lo tenía y lo utilicé.

Lo primero de todo me gustaría partir de la base de que el chupete es un elemento artificial, que el bebé coger por sí sólo así que cuando llegué el día en que queramos quitárselo debemos recordar que quién se lo dimos fuimos nosotros. El o ella no se fue a la farmacia a comprarse un chupete, fuimos nosotros quiénes le ofrecimos ese instrumento cómo método para relajarse y calmarse. Y no digo que esté mal, pero recordar que nosotros los metimos en esto nos resultará útil para no desesperarnos con el niño ni acusarle de estar enganchado al chupete.

Si estás pensando en quitarle el chupete a tu peque quizás te ayude leer mi experiencia.

Si estás pensando en quitarle el chupete a tu peque quizás te ayude leer mi experiencia.

No juzgo el hecho de dárselo o no dárselo,

creo que no deberíamos dárselo por sistema nada más nacer cada vez que el bebé llora si no que podríamos observar y conocer primero a nuestro bebé un poquito, intentar calmarlo con calor corporal, con contacto físico, con el latido de nuestro corazón, y permitir que llore en nuestros brazos y con nuestro apoyo en lugar de precipitarnos a intentar “silenciar” el llanto.

Estoy convencida que si nos sentimos seguras de nosotras mismas, si los papás se sienten seguros de sí mismos, si confiamos todos en que somos los mejores padres del mundo para nuestros hijos, nuestros bebés se calmarían enseguida con tan sólo nuestro contacto y no necesitarían chupete. Pero lo más habitual es que estemos hechos un manojo de nervios esos primeros días y no logremos transmitir la calma necesaria a nuestro bebé, por eso, es muy humano que finalmente decidamos utilizar objetos de consuelo para nuestros peques.

Bueno, el caso es que yo les dí chupete por inercia a mis peques desde el primer día (aunque el mayor lo escupía). Así que pasados los años llegó el momento de ayudar a mi peque a desapegarse de ese objeto que tanto le gustaba, porque a pesar de saber que fui yo quién se lo doy, también sabía que tenía que ser yo quién le ayudase a abandonarlo. Así que esto fue lo que hice:

Comencé a hablar sobre dejar de utilizar el chupete unos cuantos meses antes de que finalmente lo dejara; no exagero si la primera vez que se lo expliqué fueron unos 3 o 4 meses antes…jejejejeje.

Cuando encontraba un buen momento le hablaba de que íbamos a dejar de utilizar el chupete, que habría un día que ya no lo utilizará, y que le diríamos adiós.

Entonces, pasado un mes y medio o así comencé a decirle con más frecuencia que iba a dejar el chupete y que necesitábamos encontrar la manera de hacerlo. Le pedía que me diera ideas, que me dijese qué quería hacer con el chupete. Él a veces estaba más por la labor y otras veces menos, y proponía cosas pero sin demasiado entusiasmo. Pasaron algunas semanas más manteniendo estas mini conversaciones, y entonces hubo un día que le propuse cambiar el chupete por algo que le gustase más, algo que si quería podíamos ir a comprar juntos. Primero estuvo mirando por casa entre sus peluches y juguetitos pero nada le convencía, así que al día siguiente nos fuimos a una tienda a mirar cosas (le recordé que íbamos por el chupete y volvimos a tener la conversación).

Y una vez allí él encontró su compañera ideal: “A Dora la exploradora” y quiso comprarla y volvimos a hablar sobre que dejaría el chupete.

Por la noche, al llegar la hora de dormir él estaba supercontento con su muñeca y entonces afrontamos de lleno el tema del chupete.

Él estaba completamente de acuerdo en no utilizar más el chupete y yo le pedí que me dijera que quería hacer con él. Con su lengua de trapo me dijo que quería hacerlo lo mismo que al chupete de su primito (su primito dormía con un chupete que ya no tenía tetina porque se había roto y su madre se la cortó porque no quería ningún otro chupete del mundo así que el pequeño dormía desde el año y medio con ese chupete sin tetina cogiéndolo con la mano). Así que mi hijo quería cortarle la tetina a su chupete y luego dormir con él en la mano.

¿Estás seguro? Le pregunté y le repetí lo que yo había entendido para que asegurarme de que era eso. Así que fui a por las tijeras y delante de él cogí el chupete, le pregunté si le cortaba la tetina, le pregunté si “por aquí” (con la tijera abierta y la tetina del chupete en medio) y el dijo “sí”. Y la corté. Me costó más a mi que a él. No las tenía todas conmigo pero sabía que una vez tomada una decisión lo mejor era afrontarla y no volver atrás, así que no tener el chupete en casa iba a ser lo mejor si por la noche el peque lloraba y yo tenía la tentación de devolverle el chupete. Así que juntos fuimos a la basura y tiramos la tetina, y dejamos el resto del chupete en su cama y nos preparamos para dormir.

Estaba muy contento, cogió su dora, cogió su chupete sin tetina y lo mantuvo en la mano, me dio las buenas noches y….hasta la mañana siguiente. Sin una lágrima, sin un despertar, sin un recuerdo de su chupete….lo cierto es que me quedé sorprendida aunque pensándolo fríamente, creo que llevaba tanto tiempo contándole que iba a dejar de utilizar el chupete ¡que ya lo tenía super asimilado! Jajajajaja.

Y así fue cómo afronté la retirada del chupete.

Con mucha paciencia, poniendo en sus manos la decisión final de qué hacer con el juguete, buscando alternativas hasta encontrar aquella que más le motivaba, sin olvidarme que era pequeño y que debía ayudar a su memoria a recordar nuestra conversación y planificándolo con mucho tiempo.  También he de decir que no le repetía el rollo todos los día ni siquiera todas las semanas, que esos 4 meses en que lo estuvimos trabajando se lo iba diciendo de vez en cuando sin presión y sin utilizar un tono acusador o burlón. Sólo las dos últimas semanas fueron las que más veces hablamos del tema y especialmente los últimos 3 días antes de la noche en que decidió dejarlo. Y yo no decidí que noche tenía que ser, esperé a encontrar el momento ideal y en que lo vi más receptivo para aprovechar la ocasión.

Y bueno, lo que después ocurrió fue que al cabo de unos días no se acordaba de coger el chupete para tenerlo en la mano y dormir con él, y que la muñeca dora y las ganas que tenía de dormir con ella le duró poco más de una semana porque enseguida quiso volver a coger su osito de peluche preferido.

Quería hablarte sobre cómo afronto el tema con el mayor, que succiona su dedo pulgar, pero me he alargado mucho en este artículo y si te parece vamos a dejarlo para el próximo día.

¿Me cuentas cual es tu experiencia con los chupetes? ¡Me encanta leer tus comentarios!

Nuria Ortega

http://www.educarparaelfuturo.com