Disciplina Positiva España
Educar con Cariño y Firmeza a la vez. Relaciones basadas en el respeto mutuo

  Todos estamos de acuerdo en que las relaciones entre personas van mejor con paciencia, pero si nos referimos a niños o niñas parece que se hace un requisito fundamental. La paciencia… ¿dónde se compra?

 Es cierto que la crianza se hace mucho más fácil con un alto grado de paciencia. Da la impresión de que algunas personas desbordan paciencia, tratando con calma hasta la rabieta más difícil. Otras personas sin embargo parece que pierdan su paciencia al más mínimo inconveniente y pierden los papeles con facilidad.

La mayor parte de la gente está en un término medio, pero a todos nos gustaría tener más paciencia.

 ¿Es eso posible? ¿podemos lograr tener más paciencia? ¿es como ir al súper y comprar un paquete de pilas nuevas? Las cambiamos y ya está. No es tan fácil, pero sí es posible incrementar nuestra tolerancia ante el entorno. Para ello necesitamos tomar contacto con nuestro cuerpo y detectar:

Lo que nos hace sentir bien.

Identificar pequeñas cosas que nos crean una sensación placentera: desde una canción, un trozo de chocolate, andar descalz@, charlar con un/a amigo/a, un café… cualquier cosa que nos dé un pequeño (o gran) momento de placer. Durante esos momentos  en nuestro torrente sanguíneo aparecen las endorfinas, las hormonas responsables de la sensación de bienestar. Deja que las endorfinas hagan su trabajo… empápate de ellas, aprovecha siempre que puedas para dejarte sentir ese momento: tu momento. Si puedes repítelo varias veces al día, o al menos una vez al día. No solo se trata de disfrutar del momento, sino de ser consciente de que lo estás disfrutando. Esto es inteligencia emocional. Conecta con esa emoción y repítela siempre que puedas. De esta forma cuidarás de estar mejor.

Cuando sientas que el entorno (o alguien/algo en concreto) te ataca, busca más información, amplía tu foco y descentra la situación de lo que te está ocurriendo a ti.

Cada decisión que tomamos y cada acto que realizamos responde a una intención positiva. La de los demás también. Intenta averiguar lo que intentaban antes de sentirte atacad@ o agredid@, lo más probable es que haya sido sin querer hacerte daño.  Eliminar esta presión va a relajar mucho tu ánimo y te facilitará mantener el equilibrio y la calma.

Activa el modo “Pensamientos Positivos”, que no es lo mismo que vivir en las nubes o auto-engañarse.

La realidad puede ser dura y a veces cuesta. Aceptarla y ver qué puedo aprovechar de lo que tengo para salir adelante es una opción. Quedarme parad@ quejándome por lo que nos falta, lo que no sé conseguir o lo mal que nos va es una opción que nos limita. Lo que es seguro es que podemos salir adelante y que tenemos fuerza suficiente para ello. Ser consciente de ello es una buena parte del trabajo.

Nuestro depósito de paciencia tiene un nivel habitual que se llena con buenas sensaciones, con comprensión y con pensamientos positivos.La paciencia… ¿dónde se compra?

Por momentos nuestro depósito baja y podemos perder los nervios con más facilidad. Llenar nuestro depósito es posible y depende de nosotros.

Ana Couto

https://www.anacoutocoaching.com

Cada vez me doy más cuenta de que nuestro ritmo de vida, querer avanzar rápido y que todo lo que está a nuestro alrededor nos siga, solo nos hace más infelices a nosotros y al resto. Detente, yo paro.

Y cada vez recomiendo a más a las familias que se permitan tomarse su tiempo.

No es necesario responder en cuanto te hacen una pregunta, dar en cuanto te piden, hacer en cuanto te solicitan… es más, si no lo haces y dices “espera que me lo pienso”, “voy a pensar en ello”, “luego te doy una respuesta”… puedes encontrar mejores opciones.

Quiero poneros ejemplos diarios donde esperar, parar y tomarte tu tiempo es la mejor de las opciones:

  • “¿Mamá por qué papá no me lleva al colegio por las mañanas?”, “¿Papá por qué no veo la luna?”, … Familia es el momento de NO RESPONDER. Difícil porque somos los padres y madres los que ante una pregunta nuestras neuronas comienzan a funcionar a toda velocidad para encontrar una respuesta que se adecue al entendimiento del pequeño. Pues no, no respondas, le dices “¿Tú por qué crees cielo?”. Dale la oportunidad de encontrar una respuesta, una idea que se acerque a la verdad, una oportunidad de aumentar su autoestima y capacidad de reflexión.
  • “Mamá ¿Me puedes poner los calcetines?”, “Papá ¿me atas los zapatos?”, “Mamá ¿Me das la cremallera?”… DETENTE. Los padres y madres somos los que vamos rápidamente a solventar estas dificultades a nuestros hijos, pero les evitamos un aprendizaje. Ofréceles un voto de confianza: “Confío en que si lo intentas puedas llegar ha hacerlo tu solo, veamos”.
  • En el parque mientras los pequeños trepan, suben, … siempre recomiendo estar cerca, con las manos en el aire pero cerca de ellos, diciendo “confío que puedas hacerlo” y si no es así te puedo sostener pero no te elevo, te agarro, te subo,…
  • En las tareas normales, en clase o en casa, metiendo objetos, colocando figuras, … NO AVANCES soluciones, no des pistas, no susurres opciones. Confía en que ellos puedan aprender, buscar alternativas, tantear opciones y aprender por sí mismos, aunque tarden más, por que su desarrollo neuronal está siendo más intenso y fructífero que dar respuestas o pistas.

¿Por qué no nos paramos y observamos?, es mucho mejor que hablar e interceder.

Observarás los modos que tienen de investigar y averiguar opciones, cómo sus errores llevan a posibles alternativas, cómo los traspiés son aceptados y esto lleva a la persistencia, atención, curiosidad y perseverancia.

Familias y educadores: Cuando intervenimos, y no permitimos que ellos hagan, estamos privándoles de muchos valores, aprendizajes y habilidades.

Sé un capacitador no un rescatador.

Y sobretodo para y date tiempo no te apresures, no es necesario, ellos te lo agradecerán.

Irene Iglesias Ruiz

Detente, yo paro

Detente, yo paro