Disciplina Positiva España
Educar con Cariño y Firmeza a la vez. Relaciones basadas en el respeto mutuo
¿QUÉ SON Y QUÉ APORTAN LAS REUNIONES FAMILIARES?

¿QUÉ SON Y QUÉ APORTAN LAS REUNIONES FAMILIARES?

¿QUÉ SON Y QUÉ APORTAN LAS REUNIONES FAMILIARES?

Si pensamos en qué contexto utilizamos las reuniones como herramienta para resolver conflictos, generar ideas y conseguir colaboración entre los miembros de un equipo, probablemente pensemos de inmediato en nuestro entorno profesional. Sin embargo, resulta cuanto menos curioso que, pese a su efectividad, no estemos habituados a emplear las reuniones familiares como un recurso educativo. ¿QUÉ SON Y QUÉ APORTAN LAS REUNIONES FAMILIARES?

Dentro de la Disciplina Positiva, una de las metodologías educativas con las que trabajo, las reuniones familiares son una de las herramientas más efectivas y beneficiosas a la hora de educar y conseguir el bienestar que todos deseamos en nuestra familia

¿Quieres descubrir en qué consisten?

Quizás al principio te puede resultar extraño o incluso chocante. Muchas veces pensamos que estas cosas solo funcionan en las películas americanas, pero te garantizo que, si te animas a probarla y las realizas con la constancia necesaria, comprobarás de primera mano todos los beneficios que te aportan y no habrá semana que no querrás hacerla.

¿En qué consisten las reuniones familiares?

Las reuniones familiares proporcionan una oportunidad única para enseñarle a los niños valiosas habilidades sociales, al mismo tiempo que funcionan como un espacio para que los padres y madres modelen las competencias de vida que desean enseñar a sus hijos.

No necesitas ningún conocimiento teórico específico ni demasiado tiempo para poder llevarlas a cabo, solo necesitas constancia, actitud y ganas de compartir un momento especial en familia. Las reuniones familiares suelen realizarse con una frecuencia semanal, preferiblemente siempre el mismo día de la semana que elijamos y a la hora que decidamos. La duración de la misma no necesita superar los 20 o 30 minutos aproximadamente.

Debemos reunirnos todos los miembros de la familia que vivamos en la casa y queramos participar. Es importante que no se obligue a nadie a formar parte de esta actividad, si no desea hacerlo.

En caso de que algún miembro de la familia se muestre reacio ante esta nueva dinámica familiar, es mejor ponerle a la actividad otro nombre distinto a “reuniones familiares”,  puesto que así nos aseguramos de respetar las necesidades de todos los miembros y su voluntad de no querer participar, aunque seguramente sea algo que cambie en cuanto comience a comprobar su gran efectividad 😉 Las reuniones familiares tienen la siguiente estructura:

  1. Primer paso -AGRADECIMIENTOS-:

    ¿Cuánto hace que no le dices a tu pareja o a tus hijos lo mucho que aprecias algo concreto que han hecho por ti esta semana? y ¿que no lo escuchas de su parte? A veces damos por hecho que los miembros de nuestra familia saben lo mucho que les queremos y le estamos agradecidos, sin embargo, en ocasiones no está demás ser explícitos y manifestar nuestras apreciaciones en voz alta ante toda la familia. Es por ello que el primer paso de las reuniones familiares consiste en realizar una ronda de agradecimientos en la que cada miembro de la familia, turno a turno, vaya dando las gracias al resto de los participantes por algo que otro haya realizado y le haya hecho sentir bien. Crearás una atmósfera positiva en tu familia si todos aprenden a buscar lo bueno en los demás y a verbalizar los comentarios positivos.

  2. Segundo paso -búsqueda de soluciones, ideas y aportaciones sobre un tema agendado-:

    Tras haber acabado la ronda de agradecimientos, llega el turno de debatir en familia un tema que hayamos pensado y puesto en agenda para esa semana, puede ser desde: acordar qué vamos a hacer el fin de semana, qué le compramos al abuelo por su cumpleaños, planificación de las comidas, vacaciones o qué podemos hacer para que las rutinas por las mañanas sean más llevaderas y no lleguemos todos los días tarde al cole. Este momento de la reunión tiene como finalidad que todos desarrollemos la habilidad de enfocarnos en soluciones tan necesario para nuestro día a día en familia. Este es el espacio ideal para que tranquilamente hagamos una lluvia de ideas entre todos y tratemos algún tema que nos preocupe.

  3. Tercer paso -se marcan los acuerdos-:

    Tras recoger todas las ideas (tanto las expuestas por los padres como las aportadas por los niños), se vota aquella que creamos más útil y se acuerda ponerla en práctica durante un tiempo determinado, por ejemplo, durante una semana y así podremos revisar si lo que decidimos nos está funcionando o no en la próxima reunión familiar.

  4. Cuarto paso -Actividad de ocio en familia-:

    Es importante cerrar las reuniones familiares con una actividad divertida para generar interés y crear un clima cooperativo en el que todos tengan ganas de repetir cada semana, al mismo tiempo que pasamos un tiempo especial juntos. Las actividades pueden ser desde un juego de mesa, ver una película, una guerra de cosquillas o cualquier cosa que nos haga conectar con nuestros hijos de forma positiva.

Como hemos visto, las reuniones familiares son una herramienta sencilla que nos permiten enseñarle a los niños habilidades como: la escucha, generar ideas, resolver problemas, el respeto mutuo, la importancia de estar calmados para resolver problemas, centrarse en soluciones, llegar a acuerdos, cooperación, perder el miedo a equivocarse y aprender de los errores, etc.

Al mismo tiempo, ayuda a los padres a evitar las luchas de poder, ya que el control se comparte de manera respetuosa y los niños participan en la toma de decisiones. También es una excelente opción para compartir responsabilidades, crear buenos recuerdos familiares, vínculo con nuestros hijos y modelar las habilidades de vida que queremos que aprendan

 ¿A qué esperas para probarla? ponte en marcha y, si lo deseas, comparte conmigo tu experiencia…

 

Marián Cobelas

“La revolución de las mariposas”

PRIMERO CONEXIÓN Y LUEGO CORRECCIÓN…

Emociones, las culpables de que en ocasiones no seamos capaces de controlar nuestra conducta. Parece que todo sería mucho más sencillo de gestionar si estas no nos secuestraran en aquellos momentos en los que, ante un estímulo que nos desborda, perdemos la cabeza.

No obstante, la verdad es que gracias a las emociones hemos sido capaces de adaptarnos al medio como especie y superar los obstáculos evolutivos. PRIMERO CONEXIÓN Y LUEGO CORRECCIÓN…

correccion

Por lo tanto, tenemos que admitir que las emociones no son ni buenas ni malas, no están ahí para hacernos nuestro día a día un poco más difícil, sino para ayudarnos. Sí, aunque parezca mentira, así es. Somos humanos, o al menos eso parece, así que no podemos dejar de sentir, no podemos pretender no perder los nervios, no alterarnos en un momento determinado o no reaccionar ante algo que nos afecta. Sin embargo, sí podemos ser conscientes de cómo nos estamos sintiendo e intentar tener el valor de no actuar en aquellos momentos en los que nuestra corteza pre-frontal ha decidido ir a dar un paseo y nuestro sistema límbico toma el mando en nuestro cerebro.

Cada uno de nosotros tenemos que buscar estrategias que nos ayuden a volver a nuestro estado racional antes de actuar cuando tenemos un conflicto.PRIMERO CONEXIÓN Y LUEGO CORRECCIÓN…

Una de las reflexiones más citadas de Jane Nelsen, una de las madres de la Disciplina Positiva, resume a la perfección la idea que hay detrás de la auto-regulación emocional “¿De dónde sacamos la loca idea de que para que un niño se porte bien, primero debemos hacerlo sentir mal?” La mayoría de las veces, desde que somos niños, se nos castiga por nuestros errores, se nos hace sentir culpables y se pretende que, desde ahí, desde ese sentimiento de culpabilidad, de malestar y, muchas veces hasta de rabia, aprendamos la lección y, sobre todo, aprendamos a auto-controlar nuestras emociones.

Parece absurdo que para que hagamos las cosas bien, primero tengamos que sentirnos mal.

A día de hoy no he conocido a nadie que estando mal consigo mismo, sea capaz de llevar una vida feliz, sana y equilibrada. Quizás esto se debe a que para poder hacer las cosas bien, tenemos que sentirnos bien, plenos, tranquilos, seguros y en equilibrio. En otras palabras, debemos ser capaces de reconocer nuestra emoción, identificar qué intención positiva tiene esta y redirigir nuestro comportamiento hacia una alternativa más adecuada y amable.

Esto solo se consigue aprendiendo a gestionar nuestras emociones y, sobre todo, ayudando a nuestros niños desde que son pequeños a encontrar recursos que les permitan saber cómo se sienten, que les ayuden a tranquilizarse en los momentos de tensión y a hallar una opción que les permita expresar sus emociones y dar respuesta a sus necesidades de un modo respetuoso hacia sí mismo y hacia los demás.

En definitiva, si primero no conectamos con nosotros mismos o con el otro, no podremos corregir nuestro comportamiento o nuestra forma de reaccionar ante un estímulo que nos hace perder la paciencia.

Esta es la clave de la gestión emocional y de la educación emocional que podemos brindar a nuestros hijos, alumnos, primos o hermanos.

Sin CONEXIÓN, no puede haber corrección… o al menos aprendizaje.

Por esta razón es tan importante educar cuando estamos tranquilos y calmados y no precisamente cuando estamos alterados o dominados por el enfado. No es fácil, desde luego que no. Necesitamos mucha valentía para saber que en ese momento en el que la emoción nos secuestra no estamos conectados con nosotros mismos y mucho menos podremos conectar con los demás. No obstante, es la única forma efectiva de conseguir transmitir un mensaje de resolución y poder enseñar valores, habilidades y competencias útiles para la vida.

Tú eres el único que sabe qué te hace sentir bien, qué te hace volver a tu centro, así que ten a mano ese recurso, herramienta o espacio que te permita poder auto-regular tus emociones

¡Recuerda, solo desde ahí podrás hacer las cosas bien!PRIMERO CONEXIÓN Y LUEGO CORRECCIÓN

Marián Cobelas
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