Afrontar el inicio de la escuela desde la disciplina positiva

Se acerca a pasos agigantados el inicio de las rutinas escolares y muchos niños se incorporan por primera vez a centros infantiles o colegios durante esto próximos días.

Para grandes y pequeños es una situación complicada, ya que los pequeños muchas veces muestran signos de incomodidad ante la nueva situación y a los papás también les cuesta mucho gestionar este proceso de cambio y surgen en ellos sentimientos encontrados. Papás y mamás que saben que es una opción decidida, pero que se dan media vuelta al despedirse de sus hijos con la lagrimita en los ojos y que se pasan los primeros días pegados al teléfono y al reloj para rescatar a sus cachorros ante la primera señal de socorro.

No podemos obviar que los niños menores de 3 años, siguen teniendo muchísimo arraigo en sus principales referentes con los que han sido cuidados desde su nacimiento: padres u otros familiares. Y no es de extrañar, que se muestren incómodos cuando los pierden de vista para entrar en un ambiente nuevo, con nuevos referentes y muchos niños que no conocen, como ya os expliqué aquí. Es lícito que si el niño no está cómodo le permitamos que exprese de manera natural sus sentimientos, es sano que pueda llorar, o enfadarse, si nosotros estamos a su lado y ponemos nombre a sus emociones sin bloquearlas.

A los adultos nos cuestan los cambios, somos los primeros a los que nos cuesta salir de nuestra zona de confort y ante situaciones nuevas y pese a nuestra maleta de experiencias acumuladas, no podemos evitar sentir ciertas tensiones cuando estamos en ambientes nuevos, con personas nuevas y cuando se esperan de nosotros competencias nuevas.

Entonces, imaginaros ahora lo que le puede costar a un niño, cuyas experiencias están por construir y está en pleno aprendizaje de sí mismo y su entorno. Por eso, tenemos que entender que el tiempo que va a necesitar para acomodarse a la nueva situación va a ser mayor y va a necesitar que le acompañemos con mucho amor.

Afrontar el inicio del curso con Disciplina Positiva

Afrontar el inicio del curso con Disciplina Positiva

No obstante, hoy no os quiero hablar de la adaptación que tiene que hacer el niño (como protagonista en exclusiva) a la incorporación al centro escolar, porque esto no es nuevo y no debe recaer sobre él todo el peso de la situación. Sabemos, que los adultos cuando nos incorporamos a un nuevo empleo o una nueva situación personal también necesitamos nuestro tiempo, pero la sutil diferencia es que en el caso del niño el tema es cosa de varios protagonistas y no sólo él tiene la responsabilidad en el proceso. Nuestro papel de padres es educar a nuestros hijos y en casos como estos es cuando tenemos una oportunidad de oro de ponernos en marcha.

Hoy os quiero hablar desde la disciplina positiva de algo que quizás cambie de manera sustancial cómo viven esta situación padres e hijos.

Y es que la neurociencia nos pone de manifiesto que la corteza prefrontal, el lugar donde se gestiona el control de nuestras emociones no se desarrolla por completo hasta los 30 años de edad, por lo que cualquier persona menor de esa edad tiene las emociones a flor de piel y no las puede controlar al 100% dando lugar con mayor facilidad a respuestas no del todo racionales ante situaciones complicadas.

También sabemos que en nuestro cerebro medio existen unas neuronas espejo, dichas neuronas, nos permiten aprender por contagio de emociones, de manera que cuando nosotros observamos la reacción emocional de una persona, se activan los mismos circuitos cerebrales que si nosotros la estuviésemos viviendo.

Este hecho nos indica el gran papel que tenemos los padres en modelar las emociones de nuestros hijos, por ello desde aquí quiero abrir una lanza para que los papás y mamás que en estos días van a acompañar a sus hijos al cambio de iniciar la escolarización, muestren actitudes positivas de cariño, confianza y seguridad ante sus hijos. No debéis olvidar que si habéis llegado hasta aquí es que ha sido una opción, pensada, meditada y dónde habéis elegido lo mejor para vuestros hijos, para vosotros y para vuestra situación, transmitidlo a los niños.

Así pues, si nosotros mostramos nuestra actitud ante el cambio de una manera positiva, nuestros hijos contagiaran sus neuronas con una predisposición también positiva y vivirán esa situación de una manera más receptiva. Porque si tú, su referente, le transmites calma, él o ella se sentirán en calma y todo fluirá más fácilmente.

Entonces familias, abrid bien las antenas para conectar con la frecuencia de las neuronas espejo de vuestros pequeños y vivid esta experiencia en armonía y disfrutando del maravilloso aprendizaje que nos ofrecen los procesos de cambio.

Clara González

http://www.mamilatte.com