Disciplina Positiva España
Educar con Cariño y Firmeza a la vez. Relaciones basadas en el respeto mutuo
PERMÍTELE FLORECER

Cada uno de nosotros somos como una obra de arte. Perfectos e imperfectos a partes iguales, con nuestras similitudes, pero sobre todo con nuestras singularidades y características físicas y psíquicas propias que nos diferencias de los demás y nos hacen ser tan únicos como una huella dactilar.

Si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta de que esto ocurre desde nuestra infancia más temprana. Cada niño tiene un temperamento individual y un ritmo de desarrollo y crecimiento propio.

Sin embargo, llama la atención que, a pesar de que somos conscientes de ello, en ocasiones la paternidad y el sistema de educativo se convierten en una competición por ver qué niño dice primero “mamá”, comienza a caminar antes, es capaz de comer por sí mismo o sabe contar hasta 10…

Pero ¿Para qué comparamos a nuestros hijos o alumnos con su hermano, con el hijo de una amiga, con su compañero de clase o con el amiguito con el que juega en el parque? 

Como reza una de las pre-suposiciones de la Programación Neurolingüística: “detrás de cada comportamiento humano siempre hay una intención positiva para quien lo realiza”. La finalidad de todo padre, madre o educador no es otra que querer ofrecer todas las oportunidades y los estímulos posibles a sus hijos o alumnos con el propósito de fomentar su desarrollo y potenciar todas sus habilidades.

Lo que ocurre es que, muchas veces en nombre del amor que les tenemos, perdemos de vista la comprensión y aceptación de las características y los ritmos evolutivos propios de cada persona.

Cada niño es como una planta, distinta y única a la vez

PERMÍTELE FLORECER

PERMÍTELE FLORECER

¿A caso una orquídea, una rosa o un cactus necesitan los mismos cuidados?, ¿sobreviven y crecen en las mismas condiciones ambientales?, ¿florecen en la misma época del año?, ¿es alguna de ellas mejor que las otras?

La respuesta por supuesto que es “NO”.

 Cada planta necesita cuidados y condiciones ambientales diferentes para crecer frondosa y florecer con la belleza singular y extraordinaria que solo ella puede tener, y lo mismo ocurre con los niños.

No podemos olvidarnos de que cada etapa evolutiva conlleva unas necesidades y ritmos de aprendizaje distintos.

Es evidente que no todos los niños comienzan a hablar, a andar, a explorar o a socializarse a la misma edad, y ni falta que hace.  El hecho de que su primo, su hermano o un amigo de su misma edad ya sepa contar hasta 10 mientras que él o ella aún no lo hace, no implica que nunca vaya a ser capaz de hacerlo.

Conocer a nuestros niños es lo que realmente necesitamos para poder dejar de lado nuestros propios deseos, miedos y las expectativas que ponemos sobre ellos. Esta es la única forma de respetar sus individualidades y amarlos de forma incondicional.

Como adultos que somos debemos modelar evitando comparaciones, etiquetas y exigencias insanas que nos alejan de lo que realmente deseamos para ellos, que no es otra cosa que potenciar sus fortalezas y demostrarle nuestro apoyo sin límites. Siempre ten presente que la magia de cada persona reside en su singularidad. Ahí está la clave. Para que la sociedad se convierta en un bello jardín necesitamos permitir que cada niño florezca a su ritmo y desarrolle sus diferencias individuales.

 

“Las fortalezas están es nuestras diferencias y no es nuestras similitudes”

Stephen Covey

 

Marian Cobelas

https://larevoluciondelasmariposas.wordpress.com/

Nuestros hijos perfectos

NUESTROS HIJOS PERFECTOS

El tener hijos más inquietos o tranquilos, revoltosos, desatentos, poco generosos… ¿es cuestión del tipo de padres?, es decir, si unos padres tienen conocimientos en crianza, ¿eso significa y conlleva tener hijos perfectos?

El hecho de saber manejar la conducta de un niño, tener opciones y estrategias hace que nuestros hijos ¿sean tranquilos, generosos respetuosos, empáticos…?  NO.   ¿Sabéis por qué? Porque los niños tendrán comportamientos inadecuados siempre y en algún momento, porque cuando están con otros niños tendrán comportamientos egoístas o impulsivos en algún momento, y esto es algo que debemos de esperar como algo normal, no tengamos expectativas idílicas, sepamos que los niños son niños y tienen comportamientos indebidos en muchos momentos, y esperando esto será como el adulto no se frustre innecesariamente y a continuación pueda actuar enseñando buenas habilidades y opciones asertivas. Nuestros hijos perfectos

Todas las personas con conocimientos en crianza se enfrentan a diario con conductas desapropiadas de sus hijos, es decir, no creas que tenemos hijos que se comportan bien y en todo momento, mis hijos son como los tuyos, la única diferencia es que yo tengo estrategias para entenderlo, ponerme en su lugar, buscar estrategias y crear habilidades en ellos.

Ayer en un taller a familias, al terminar la sesión, una madre me pregunta: “Y tú… ¿tienes dificultades, te enfrentas a estos problemas que te estamos exponiendo?” ¡Claro que sí! mis hijos comenten los mismos errores que los vuestros, no son perfectos, son niños y tienen los mismos comportamientos que los niños de su edad.  

Las personas con conocimiento en crianza no tenemos la varita mágica para convertir lo incorrecto en correcto, sino que trabajamos con estrategias empáticas y firmes para construir habilidades y generar aptitudes en el niño.

Así que, aunque nuestros retos sean los mismos, utilizamos estrategias asertivas para construir habilidades en el niño y que ellos aprendan, de esta manera los retos van disminuyendo. Nuestros hijos perfectos 

Nuestros hijos perfectos

Nuestros hijos perfectos

La perfección no existe y menos hablando de niños, pero en tu mano está construir fortalezas donde se presentan debilidades. Nuestros hijos perfectos

IRENE IGLESIAS RUIZ