Disciplina Positiva España
Educar con Cariño y Firmeza a la vez. Relaciones basadas en el respeto mutuo

Ahora que se acerca el final de curso, es una frase que se escucha bastante para justificar las malas notas. Es que no hace nada, no estudia, no se pone, ni siquiera se sienta a estudiar si no amenazas o castigas primero… Y casi siempre termina con un… ¡es que es un vago!

Con toda nuestra buena intención y queriendo comprender qué puede pasar por esa cabecita para no hacer un mínimo esfuerzo por su futuro, le estamos dando la excusa perfecta para ni siquiera intentarlo.

Porque ¿qué hacen los vagos? Desde luego, no responsabilizarse de sus tareas y ponerse a estudiar por ellos mismos. No van a esforzarse, ni van a ser autónomos, limpios y ordenados en lo que se supone que se espera de ellos. No, eso lo hacen los niños responsables, pero no los vagos. Y el que tenemos nosotros es vago, así que no le toca.

Pero, ¿realmente es así? ¿nuestro hijo es vago y ya no hay nada más que hacer para que le vaya bien en los estudios? Pues podemos quedarnos tranquilos porque se puede salir de ahí.

Primero dejando de decir que es vago, porque no lo es. Solo está desmotivado y no le apetece estudiar. De cierta forma es normal. La forma en que están organizadas las materias, los contenidos, la metodología utilizada y la conexión que tiene con los intereses reales de los chavales hace que se desganen fácilmente.

Para que tengan ganas de estudiar necesitan algo estimulante, algo que les interese, bien por el tema, bien por la forma en que se explica el profesor, bien porque el profesor les cae bien y no quieren defraudarlo, necesitan algo que les motive a coger un libro.

Porque si somos sinceros, la diferencia entre el clima oceánico y el continental o la resolución de una integral, para un adolescente no es un tema vital.

vago

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Y el cerebro desecha la información que no resulta útil, importante o necesaria. Toda esa información que por obligación se pasan leyendo toda la tarde, al día siguiente desaparece de su cerebro como si se la llevase el agua de la ducha. Necesitan una forma de estudiar que les resulte atractiva e interesante y que no sientan que están perdiendo su tiempo.

Pero lo más importante es el contenido de la afirmación “eres un vago”. Es una etiqueta que llega a su identidad, le estamos diciendo que es así, igual que es alto, o bajo, y eso supone que poco podrá hacer para cambiarlo. Cuando no es así en absoluto.

La diferencia entre lo que eres y lo que haces determina enormemente la actitud con la que nos enfrentemos a ello. Si soy un vago no hay nada que hacer, pero si me comporto como un vago, siempre tengo la opción de comportarme de otra manera.

Además, le transmitimos la idea de que no vale la pena intentarlo porque no lo va a conseguir, ya tiene el fracaso garantizado (porque ya sabemos que no va a esforzarse lo suficiente para que salga bien) y por lo tanto, ¿para qué va a perder el tiempo en intentarlo?

Entonces, ¿qué necesita para cambiar sus hábitos? Necesita confianza, que creamos en él. Es cierto que como padres, se las tenemos guardadas todas las veces que intentamos confirmar en él y no lo logró. Si tiramos la toalla y le damos por caso perdido, no se va a sentir más motivado. Además de la confianza, es posible que necesite aprender una nueva forma de estudiar, que le resulte más asequible y que le permita tomar las riendas de sus estudios y ver cómo puede enfrentarse a su curso, pero desde la responsabilidad, la de él, no la de los padres.

Es posible que lo intente y no lo consiga (no tiene mucho hábito en conseguir buenos resultados) pero es más importante fomentar el esfuerzo, y reconocer el trabajo que sí hace, que quejarnos porque los resultados no hayan sido los deseados. Desde luego la queja sí que no motiva y no predispone a mejorar.

Resetear, cederle la responsabilidad de sus decisiones, confiar en él (también cuando se equivoca) y motivarle. Esos son los ingredientes principales de la receta mágica.

Ana Couto. www.anacoutocoaching.com

Autoestima. Cómo Alentar

Todos los padres y madres desean que su hijo/a adquiera creencias positivas sobre si mismo y que encuentre maneras positivas de formar parte de la familia. Lograr esto le será más fácil si el niño posee una fuerte autoestima.

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?

Es la creencia de que estamos integrados y somos aceptados, fuertes y capaces, de que somos amados. Esto no es ni más ni menos que el primer principio de la filosofía educativa de Disciplina Positiva:
El comportamiento de todas las personas tiene un propósito y este es el de sentir conexión, somos seres gregarios y necesitamos de los demás para algo tan elemental y arraigado en nuestro inconsciente como es la supervivencia. La autoestima les ayuda a nuestros hijos a crear sus propios triunfos, a sortear problemas a decir “puedo” y “lo haré”.

El ser humano necesita sentir que pertenece que es querido, aceptado y valorado y además necesita sentir que es significativo para los demás porque contribuye al bienestar de los otros.
Quiero compartirte este vídeo tan revelador en el que Alex Rovira habla precisamente de esto. https://youtu.be/0UATO4HFqAk

<  Tú puedes contribuir a crear el sentido de autoestima de tu hijo/a.  “Cuando crees en tu hijo/a le ayudas a creer en si mismo/a, cuando respetas a tu hijo/a le ayudas a respetarse a si mismo y a los demás.
La mejor manera de creer y respetar a los hijos es alentándoles”.

¿QUÉ ES EL ALIENTO?

Alentar es una acción que ayuda a los hijos a que aumenten su autoestima, es una forma de mostrarles a los hijos que están integrados en la familia y que son aceptados, capaces y queridos.
El aliento significa la voluntad, la decisión de hacer un esfuerzo.
Los hijos que son alentados tienen una fuerte autoestima y son capaces de cooperar para intentar cosas nuevas, para ser responsables.
Los hijos desalentados tienen poca autoestima y no se esfuerzan, no tienen voluntad para elegir maneras positivas de integrarse y cooperar en la familia.

¿CÓMO PUEDO ALENTAR A MI HIJO/A?

 

aliento Carmen Fdz. Rivas

aliento Carmen Fdz. Rivas

1- AMA Y ACEPTA A TU HIJO/A TAL CUAL ES.
Cada hijo o hija es especial. Igual que nosotros, los hijos son buenos para ciertas cosas y no tan buenos para otras, igual que nosotros tienen sus altibajos y tienen días buenos y días malos. Cuando aceptamos a nuestros hijos, sabemos lo bueno y lo que no es tan bueno. Nosotros vemos esos altibajos y los aceptamos todos. Aceptamos a nuestros hijos como ellos son que no necesariamente tiene que estar unido a que aceptemos lo que hacen.

Si les aceptamos por lo que son y no por lo que hacen, los hijos se dan cuenta que no esperamos que sean perfectos. Ven que los queremos y valoramos.

Algunas veces los padres creen que es imprescindible estar constantemente señalando lo que está mal, creen que eso ayuda a que los hijos mejoren, pero eso puede resultar muy desalentador.
Imagina que un amigo esté siempre diciéndote:

¡Sé cuál es tu problema! Te lo voy a decir, y ¡lo único que tienes que hacer es cambiar!

Así es cómo se sienten los hijos.
Ten en cuenta que tu hijo/a no siempre va a actuar de la forma que a ti te gustaría. Es en esos momentos cuando los hijos realmente necesitan nuestro amor y aceptación, porque un niño haya tomado una mala decisión no tenemos que negarles nuestro cariño y aceptación, sólo es un niño y se ha equivocado, hagámosle ver que su acción no está dentro de nuestros valores y ayudémosle a que elija una acción mejor.

Autoestima. Cómo Alentar

Autoestima. Cómo Alentar

2- RECONOCE LOS ESFUERZOS DE TU HIJO/A.
Las mejoras llevan tiempo. Nadie consigue todo de golpe. Toda habilidad que adquirimos está compuesta de pasos y esfuerzos menores. Lo mismo pasa cuando nuestros hijos aprenden.
Imagina que tu hijo/a ha sacado una mala nota en matemáticas. Tú sabes que él es capaz de sacar mejor calificación.
Podrías decir: “Debes estudiar más. Tendrías que sacar mejor calificación” 

¿Cómo le ayuda eso a tu hijo/a?
En lugar de esto, puedes probar a alentarle señalando las pequeñas mejoras cuando estudia o haciendo un comentario positivo por un logro por muy pequeño que este sea, puedes ayudarle a entender que aprender matemáticas es más importante que sacar buenas calificaciones. Trata de encontrar al menos una mejora, busca una oportunidad para decirle que has notado esa mejoría.

3- APRECIA A TU HIJO/A.
Un niño necesita colaborar, ser alguien que coopera en la familia. Esto le da a tu hijo/a sentido de pertenencia. Cuando le dices y demuestras a tu hijo/a que aprecias lo que hace estas estimulando su integración.
Todos los niños tienen una fuerte necesidad de contribuir y cooperar, en el vídeo que a continuación te comparto puedes ver este aspecto más claramente: https://youtu.be/zksz-o_n8QQ

Imagina que estás contrariada porque tu hijo/a parece no tener ninguna prisa en terminar de arreglarse para ir al colegio y está entretenido/a en jugar con los dinosaurios que le regaló la abuela hace un par de semanas.
Tú deseas encontrar un modo de alentarle, entonces paras y piensas en las cosas que ha hecho recientemente y que aprecias, por ejemplo pasó bastante rato jugando con el hermanito, recogió sus juguetes sin que tú se lo pidieras, fue cariñoso/a con la mascota, en ese breve instante piensas en un montón de cosas que te gustan y decides que vas a empezar a agradecer a tu hijo/a por su cooperación.

¿Significa esto que debes dejar pasar que tu hijo/a juegue en lugar de terminar para irse al colegio? No, pero al detenerte a pensar, has conseguido ayudarte a ti mismo/a ya que has evitado gritar, chantajear, amenazar o castigar.¿Cuál es tu objetivo? Evitar una lucha de poder.
Puedes decirle: “Entiendo que quieras jugar con tus juguetes y ahora no es el momento, cuando te recoja te los llevaré y podremos venir de vuelta a casa mientras me cuentas qué nombres tienen”.

También podrías ofrecerle dos opciones para que el sienta que es capaz de decidir sobre las cosas.

Podrías decirle: “¿Cuándo prefieres contarme el nombre de tus dinosaurios? ¿Cuándo te recoja del colegio o cuándo termines de merendar?

A la mínima oportunidad que tengas aprecia y agradece las muestras de cooperación de las que te has acordado anteriormente.
Cuando has hablado con tu hijo/a has reconocido lo que es importante para él o ella ya que desantender algo que le interesa no es una tarea fácil, por otro lado puedes usar ese momento de urgencia y estrés para convertirlo en un momento en que le prestas atención pudiendo preguntar por su interés, proponiéndole algún proyecto relacionado con ese centro de interés o invitándole a que te cuente si ya tiene alguno, en estos momentos estás aprovechando la ocasión para apreciar en tu hijo/a un punto fuerte y alentando su talento y cualidad.

4- TEN CONFIANZA EN TU HIJO/A.
Los hijos necesitan saber y observar que los padres creen en ellos y que pueden superar los retos.
La capacitación en los niños no sólo se consigue con la palabra, no sólo es importante trasladarles el mensaje de “tú eres capaz”, también es preciso darles oportunidades para que practiquen.
Imagina que estás realmente enfadado/a porque tu hijo/a de 9 años no sabe hacer la cama como a ti te gusta.
Puedes preguntarte

¿Quizás me he tomado el tiempo suficiente para haberselo enseñado?

No sólo se trata de mostrarle cómo se hace, este sería el primer paso, se trata de hacerlo con él o ella, permitirle que lo haga sólo/a bajo nuestra supervisión y como último paso dejarle que lo haga sólo y que practique.
En este caso le trasladas el mensaje de que puede y te tomas un tiempo para enseñarle.

“Las expectativas son poderosas. Por lo general nuestros hijos intuyen qué pensamos en realidad. Muy pocos hijos podrán aprender a creer en ellos mismos si nosotros no creemos en ellos”.

Para tener confianza en tu hijo/a será necesario que tengas una perspectiva más amplia, deja de pensar en un error que ha cometido en el pasado y piensa en las muchas cosas que ha aprendido a hacer mejor.

No te preocupe el error que tu hijo/a pueda cometer. Más bien busca las maneras de hacer que tu hijo/a se sienta capaz.

Carmen Fdz. Rivas. www.Padresayudandoapadres.es

Maestros educando en positivo

Queridos maestros/as, profesores/as y educadores de todas las etapas educativas, en algún momento de vuestra trayectoria profesional decidisteis qué estudiar.

Opositar y dedicaros a enseñar era lo que queríais hacer, seguro que por ver caritas asombradas entendiendo cosas estupendas, viendo como el aprendizaje en los niños/as les hacía más independientes, seguros. Maestros educando en positivo

¿En qué lugar del camino olvidasteis tantas cosas?

¿En qué momento de vuestras clases, sesiones, correcciones, preparaciones… habéis perdido el sentimiento y la necesidad de hacer felices a los niños/as?

Observo aulas y me alegro de encontrar grandes profesionales implicados pero veo otros tantos que creen estar haciendo lo correcto cuando menosprecian un trabajo o falta de trabajo de un alumno/a, cuando critican acciones que no se han parado a entender, cuando valoran todos los comportamientos como negativos, cuando actúan como jueces sin pararse a (más…)