9 Razones por las que te cuesta poner en práctica la Disciplina Positiva

Cuando un padre o una madre me dicen que no les funciona educar con disciplina positiva, o que les ha funcionado un tiempo pero que sus niños siguen igual, o que es fácil decirlo pero que es muy difícil hacerlo, o que no se les ocurre nada cuando están enfadados , se me acumula mucha información en la cabeza para trasladarles que normalmente por tiempo, el de su proceso, no me da tiempo físico de transmitirles. Así que para eso he escrito el post de hoy. Para los que han perdido la fe en educar con disciplina positiva  o están a punto de hacerlo.

 

La primera: todo en esta vida se aprende. Y tenemos más actitudes para algunas cosas que para otras, por lo que dependiendo de lo que me haya propuesto aprender , me costará más o menos. Si eres una persona muy impulsiva, frenar ese impulso para no entrar en batallas con tus hijos, te va a costar más que si eres una persona más reflexiva. Y por el contrario, si eres una persona que no le gusta la confrontación, saber que debes cumplir lo que has dicho a pesar de que a tus hijos no les guste y te la vayan a armar, te va a costar más que a una persona más pragmática. Sé consciente de cuales son tus puntos débiles y préstales más atención.

Aprender conlleva un proceso: primero no tengo ni idea de la teoría ni de la práctica, luego comienzo a conocer algo de teoría pero mi habilidad en la práctica es mínima, después comienzo a ser más hábil en la práctica y mi teoría ya está integrada en mi cerebro y por último, soy muy hábil en la práctica y no tengo que pensar nada en teorías. Simplemente me sale. Como llegar a tu destino cuando vas en coche sin pararte a pensar en cómo lo has hecho.

 

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La segunda: Cuesta aceptar  que tus antiguas creencias sobre la educación son menos efectivas que las que te propone la disciplina positiva, porque parece por nuestra cultura e influencia judeo cristiana, que sin sufrimiento de por medio no se aprende, aunque todas las teorías sobre el aprendizaje digan lo contrario. Cuando cambies el chip y te lo creas de verdad, te será más fácil.

 

La tercera: Tienes que analizar si tus circunstancias te ayudan a poner en marcha nuevas actitudes. Si tienes un esguince pero quieres correr la maratón de New York, por muchas ganas que tengas de hacerlo, debes recuperarte primero y luego prepararte para ello. Si tu vida y las de tus hijos es muy estresante, revísalas y pon en orden las prioridades. Mantenerse calmado para educar es primordial y necesitas que tu vida te ayude.

 

La cuarta: No basta con dar opciones o validar sentimientos. Debes creer honestamente que eso te importa y que sabes que ese es el camino para llegar a tu hijo. No lo hagas de fachada. La comunicación no verbal no miente. Si estás enfadado dilo y retírate, pero no disimules usando otras técnicas porque no funcionarán. Y esto también es disciplina positiva si  cuando estás calmado, abordas el conflicto y haces pensar a tu hijo en soluciones en vez de castigos.

 

La quinta: Sé justo o justa contigo. Quema tu látigo. En clase no permito que los traigan y si alguien se lo ha traído lo confisco y lo quemo yo. Nada de reproches, ni sermones, ni culpas. Camina, da un paso y después otro guiándote por el sentido común. Si no lo haces por ti, piensa que tus hijos abordarán sus errores de la misma manera que lo haces tú: fustigándote. Valora como se merece lo que has hecho bien y aprende (porque es lo que debes enseñar a tus hijos) de tus errores.

 

La sexta: Todo no funciona todo el tiempo, ni todas las veces y ni siquiera con los mismos niños. Ellos están en constante evolución y tú deberás hacerlo con ellos.

 

La séptima: Centrarte en conectar con ellos te ayuda a seguir el camino adecuado. Lo que estoy haciendo ¿machaca a mi hijo?, ¿lo hago sentir mal? o por el contrario ¿estoy haciendo pensar a mi hijo?, ¿le estoy ayudando a que llegue a sus propias conclusiones?, ¿ lo estoy alejando emocionalmente de mí o se siente acompañado?. Estas preguntas son buenos medidores de si vas por el camino adecuado.

 

La octava: La resistencia al cambio aparecerá en tus hijos cuando  observen que no te comportas como ellos esperan que lo hagas, y esto es lo natural. La incertidumbre a lo desconocido los descolocará y hará que se rebelen (muy probablemente empeorando su comportamiento unos días). Tú mantente con tu nuevo enfoque y desde que se percaten de que vas en serio y no es una pantomima lo aceptarán.

 

Y la novena: Si cambias tú, cambiarán tus hijos.

 

Espero de verdad que todo esto te sirva de ayuda, porque los resultados son inmediatos y ver, aunque sea de manera puntual cómo tu hijo responde de forma diferente a lo habitual después de que tú hayas actuado de otra manera, te  da la energía necesaria para seguir en el camino, aunque te caigas, aunque vuelvas repetidamente a los gestos del pasado. Empieza por uno, luego por dos y poco a poco vete integrando lo que vayas aprendiendo.

 

Y ahora una alegría:

La mayoría de las familias que han acudido a un taller o a una charla han notado los cambios desde que han aplicado algo diferente.

 

Y unas sugerencias:

LEE TODO LO QUE PUEDAS: Los libros de disciplina positiva ponen multitud de ejemplos reales para que puedas convencerte, si aún no lo estás del todo, que se puede y que además se debe. Esta manera de educar es más efectiva a corto y a largo plazo,  más rápida en atajar conflictos, reduce la frecuencia de las tensiones mejorando el clima familiar y además te desgasta menos, haciéndote más feliz en tu papel  de padre o madre.

Te dejo algunos títulos por si quieres pedírselo a los Reyes Magos.

  • “Cómo educar con firmeza y cariño”. Disciplina Positiva.
  • “Disciplina positiva para preescolares” Educar niños responsables, respetuosos y capaces.
  • “Disciplina positiva de la A la Z”.

 

Doris Marrero.

2 Comentarios
  1. Mariana 3 años

    Me encanta la disciplina positiva… Estoy intentando ponerlo en práctica en mi casa.. Cuesta un poco.. Sobre todo a mi más q a mis hijos.. Gracias.

  2. Doris Marrero 3 años

    ¡Gracias Mariana, por tu comentario!

    Un saludo

    Doris Marrero

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