El autocontrol

El autocontrol supone una asignatura pendiente para muchos de nosotros, y ni que decir tiene para los pequeños de la casa. Analicemos un poco de qué depende esta función.
El autocontrol depende de los lóbulos prefrontales, una de las áreas más evolucionadas de nuestro cerebro, aún sin madurar en los niños, y que más energía consume.

piragua
Investigaciones de reputados científicos muestran que en el autodominio influyen factores tales como:

  • Nivel de azúcar en sangre ( el autocontrol consume una gran cantidad de glucosa).
  • La química cerebral
  • El sistema hormonal
  • El descanso. La falta de descanso disminuye las habilidades cognitivas y ejecutivas

Lo que mucho no sabemos, aunque lo experimentemos cada día, es que el autocontrol es limitado, de ahí que muchas veces, hagamos un esfuerzo detrás de otro para soportar situaciones que nos incomodan, y cuando ya no podemos más, explotamos emocional y físicamente. Esta última respuesta suele ser desproporcional al último hecho, y el motivo es que ya llevamos acumulado demasiado esfuerzo anterior en controlarnos a nosotros mismos.
El autocontrol tiene dos grandes enemigos:
La mente, y su “vocecilla” que continuamente piensa y emite juicios, que nos trasladan al pasado y al futuro, y nos impide conectar con el momento presente. ( Seguro que llego tarde, otra vez habrá discusión, no querrá hacer los deberes…)

Los prejuicios ante actitudes ajenas, y a las que hacemos responsables de nuestro estado anímico, dándole de este modo un poder sobre nuestra persona; esto no debiera ser así ya que somos nosotros los que decidimos el humor con el que queremos actuar, no las circunstancias ni las personas con las que interaccionamos. Estos últimos elementos son factores que afectan, pero no deben determinar nuestro proceder.

¿Cómo podemos ayudarnos en esta ardua tarea que es el autocontrol?

Estando presente en cada momento, olvidando a la “vocecilla” que nos hace emitir continuos juicios de valor sobre los demás y sobre nosotros mismos. Contactando de una manera plena con la experiencia que estamos viviendo en cada momento (mindfulness). Centrando toda nuestra atención en lo que realizamos en el momento concreto. Desarrollando así la capacidad de contemplar y disfrutar del momento sin necesidad de emitir juicios.

Desechando prejuicios y manías que nos obligan a abusar del autocontrol, de tal modo que cuando realmente necesitamos dominarnos (por ejemplo cuando nuestros hijos pierden el autocontrol y nosotros debemos actuar de forma equilibrada y equitativa con ellos), ya hemos superado el límite biológico y no podemos responder adecuadamente.

 

Si aplicamos estos pequeños consejos, contribuiremos a nuestro bienestar interior, ya que nos liberamos de estímulos externos negativos que nos provocan reacciones negativas ( A. Damasio), algo que nos perjudica; nos responsabilizamos de nuestras emociones, adquiriendo nosotros el poder para decidir de qué humor queremos estar. No buscamos culpables, asumimos nuestra capacidad para mantener o modificar el estado anímico, y lo más importante, cuando nos relacionamos con nuestros pequeños, nuestra mochila emocional es mucho más ligera, no hemos tenido que autocontrolarnos por situaciones que no son realmente importantes, de ahí que estemos a nivel físico y psicológico mucho más preparado y capacitado para enseñarles a ellos esta herramientas de vida, como es el autocontrol.

 

Macarena Soto Rueda
Acompañamiento Neurosicoeducativo/ Educadora en Disciplina Positiva/ Lic. Derecho

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