Tres herramientas para obtener cooperación sin premios ni castigos

Hoy os traigo un post corto y útil.

¿No os ocurre que, en ocasiones, nuestros hijos encuentran aburridas e incluso desagradables muchas de las cosas que hay que hacer en el día a día?

Su naturaleza innata se preocupa por el presente, no tienen una necesidad inherente a ciertas rutinas que los adultos consideramos obligatorias: cepillarse los dientes, recoger los juguetes, montarse en el coche y ponerse el cinturón, vestirse, etc.

Entonces, ¿Cómo podemos desarrollar otras maneras de obtener su cooperación sin tener que recurrir a los gritos, exigencias, premios o castigos? 

 

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Que se involucren, que la motivación sea intrínseca: Tres herramientas para obtener cooperación sin premios ni castigos.

Aquí te resumo algunas ideas:

  • Explicar las razones de las cosas: Aclarar el para qué, el motivo y la finalidad por el que le pides que haga algo. Un ejemplo: “Debes colocarte en la silla y ponerte el cinturón para estar seguro en el coche. Me preocupa que te puedas golpear o hacerte daño si freno de repente”.
  • Ofrecer alternativas: “¿Quieres la camiseta roja o azul?”, “¿Qué juguete te gustaría llevar para montarte en el coche?”, “¿Quieres lavarte los dientes hoy con mamá o con papá?”.
  • Hacerlo divertido: 
    • Utilizar el juego con animales: “Finjamos que somos caballos galopando hasta el coche”.
    • Emplear la música: “Es la hora de cantar nuestra canción de recoger”.
    • Contar historias: “Te contaré una historia mientras nos bañamos”.
    • Proponer un reto de velocidad conjunta: “Vamos a ver quien termina antes de recoger los juguetes”.
    • Proponer una actividad divertida: “Inventemos una historia mientras te pongo el pijama”.
    • Utilizar una marioneta: “El oso dice que antes de dormir hay que ir al baño”.
    • Inventar cosas locas: “Es hora de vestirse, ¿ponemos los calcetines en las manos?”.
    • Hacer una tarea conjunta por turnos: “Es hora de recoger la mesa, vamos a turnarnos llevando una cosa cada vez. ¿Quién empieza?”.
    • Hacer una tarea juntos simultáneamente: ” Mientras barremos cada uno una mitad del suelo, nuestras escobas pueden decirse hola”.
    • Jugar con los objetos reales involucrados en el conflicto. Por ejemplo, con un niño que no quiere sentarse en la silla del coche, puedes llevártela a casa y ponerla en el salón, permitiendo jugar con ella, explorarla, etc.
    • Crear juegos simbólicos. Inventar una historia de fantasía, recreando el conflicto y haciéndolo divertido.
    • Hacer una inversión de papeles. Recrear una situación de conflicto pidiendo al niño/a que actúe como si fuera el/la padre/madre y usted el/la hijo/a. Es un juego que puede desencadenar muchas risas, aliviar tensiones y ayudar a fomentar la colaboración.

 

¿No te parece entretenido y ocurrente? ¡Empieza hoy! Espero tus comentarios al ponerlo en práctica.

Trini Mejías. 

2 Comentarios
  1. Chiki 2 años

    ¿Y cómo hago con una niña de 10? Lo hice así de pequeña y funcionó muy bien (carreras, por turnos, juntas, etc.). ¿Todavía debo usar el juego como estrategia? Gracias por su atenta respuesta.

  2. Fanny 2 años

    Me encantó tu idea

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