LA DISCIPLINA POSITIVA HA LLEGADO A NUESTRAS VIDAS

La disciplina positiva ha llegado a nuestras vidas, y espero que para quedarse. Realmente los pilares en los que se basa se conocen desde hace décadas.

Si aún no has escuchado hablar de ella te cuento un poco.

La disciplina positiva es una filosofía de vida, basada en el respeto mutuo, entre el niño y el adulto.

Bajo mi punto de vista, nos encontramos en una sociedad donde los niños necesitan algo más de los adultos. Necesitan ser vistos. Necesitan, como bien dice la disciplina positiva, pertenecer.

Cada día encuentro padres y madres con cada vez menos tiempo, con cada vez más responsabilidades y con cada vez menos paciencia. Esto es tremendo. ¿Cómo estamos priorizando? ¿Debemos revisar nuestra escala de prioridades?

Los niños necesitan de nosotros. Necesitan nuestra presencia. Pero no solo presencia física, necesitan nuestra atención.

¿Esto quiere decir que tengamos que pasar 24 horas pendientes de ellos? NO, en absoluto. Esto lo que quiere decir es que debemos plantearnos muy seriamente el tiempo que realmente empleamos con nuestros hijos y si estamos cubriendo sus necesidades, siendo muy importante estar ahí cuando ellos nos necesiten, y además de la manera en la que ellos nos necesitan.

Puede parecer menos serio de lo que realmente es, porque nos diremos a nosotros mismos que en nuestras casas nuestros padres no tenían tanto cuidado con esas cosas y nosotros no estamos tan mal. Te tengo que dar la razón en algo, no estaban tan pendiente de esas cosas porque eran otros tiempos, donde realmente lo que primaba era estar pendientes de poder darnos alimento y abrigo en muchas ocasiones.

Creo que en la medida de lo posible, y conociendo actualmente todos los beneficios que se producen cuando estamos presentes y conscientes en la vida de nuestros hijos, merece la pena intentarlo.

Aplicar la disciplina positiva tampoco nos garantiza que lo vayamos a hacer genial, que seamos unos superpadres y que tengamos superpoderes, no es necesario. No somos padres perfectos, ni tenemos hijos perfectos. Tampoco lo queremos.

La educación basada en disciplina positiva es un largo camino. Es un proceso de cambio, principalmente del adulto, para poder mostrárselo al niño.

Como digo, para mi la disciplina positiva ha revolucionado mi manera de ver muchas cosas, pero sobretodo mi manera de ver a los niños.

Noemí Morencia. Serendipia mía.

info@serendipiamia.com

www.serendipiamia.com

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